CRITERIOS DIAGNÓSTICOS
Megacolon Congénito o
Enfermedad de Hirschprung
1)
Formas
clínicas de presentación:
Aguda o maligna precoz: se
manifiesta en recién nacidos como una suboclusión intestinal, esto es, con
distensión abdominal, vómitos y ausencia de expulsión de meconio.
Gravedad media: suele
presentarse en niños de baja talla y con problemas de nutrición en forma de
estreñimiento asociado ocasionalmente a sintomatología suboclusiva. Es común el
antecedente de expulsión tardía del meconio y la necesidad continua de
estimulantes para conseguir la deposición.
Benigna o latente: se
manifiesta en el niño mayor o adolescente como estreñimiento difícil de manejar
con los tratamientos habituales y de inicio en el período neonatal.
2)
Exploración
física:
Apoyará la sospecha clínica cuando el tacto rectal evidencie un tono
esfinteriano normal y con la ausencia de heces en el recto y la palpación se
observe una gran distensión abdominal.
3)
Exploraciones
complementarias:
Radiología simple de abdomen:
dilatación colónica y frecuentemente fecalomas supraestenóticos.
Enema opaco: estrechamiento de
la luz en el tramo agangliónico, la dilatación de los segmentos proximales y
una retención del contraste en placas de seguimiento durante mas de 24-48 h. Es
también típica la morfología en embudo de la zona transicional entre la
estenosis y el colon dilatado. En recién nacidos que todavía no han dilatado el
colon y en la variante de segmento ultracorto, el enema opaco puede no ser diagnóstico.
Manometría anorrectal: capaz de
diagnosticar del 75 al 95 % de los casos. Son hallazgos característicos la
ausencia de relajación del esfínter anal interno ante la distensión rectal con
balón y una presión basal del canal anal normal o mínimamente elevada.
Biopsia rectal: tomada unos 3
cm por encima de la línea pectínea, por aspiración con cápsula o
quirúrgicamente, incluyendo todo el grosor de la pared. Es de alta rentabilidad
para confirmar el diagnóstico. No obstante, y dado que se trata de un
procedimiento cruento, debe quedar reservada para aquellos casos en los que
existe una fuerte sospecha clínica.
MEGACOLON ADQUIRIDO
La sospecha clínica debe ser el primer paso para el diagnóstico. En las
formas de presentación aguda, idiopáticas o secundarias a fármacos o enfermedad
orgánica subyacente, el paciente presentará sintomatología sugestiva de
oclusión o suboclusión intestinal con dolor abdominal y distensión, vómitos y
ausencia de deposición y expulsión de gases. En las formas crónicas, mucho
menos orientativas, el paciente referirá un estreñimiento de larga evolución de
inicio posterior al período neonatal y con frecuencia serán individuos
diagnosticados previamente de procesos neurológicos, endocrinometabólicos o
colagenosis.
La exploración física pondrá de manifiesto una distensión abdominal, en
ocasiones, con signos de irritación peritonal en casos graves de presentación
aguda. En los casos de evolución crónica es habitual el hallazgo de fecalomas
en el tacto rectal.
Pruebas complementarias:
Radiología simple de abdomen: dilatación
masiva de la totalidad del colon, excepción hecha de los casos secundarios a la
existencia de una neoplasia de colon en los que su localización marcará el
límite distal de la dilatación. En el megacolon de evolución crónica se
identificará con facilidad la existencia de fecalomas. Así mismo, debe
descartarse en los casos de instauración aguda la existencia de neumoperitoneo
que indique perforación colónica.
Enema opaco preferentemente con
materiales hidrosolubles: es especialmente útil en los pacientes con
megacolon de instauración aguda.
Manometría anorrectal: permite
descartar un megacolon congénito.
Estudios analíticos y otras pruebas complementarias serán de utilidad
para el estudio etiológico, confirmando o descartando la existencia de procesos
patológicos o alteraciones metabólicas responsables de éste.
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