El megacolon adquirido se trata con las medidas habituales para el
estreñimiento pero con frecuencia se requieren extracción manual de las heces y
enemas. Puede ser aconsejable un tratamiento psicológico.
Se deben distinguir tres aspectos en el tratamiento de las distintas
formas de megacolon adquirido: el de la enfermedad primaria o factores que
agravan el cuadro, el del megacolon agudo y el del megacolon crónico.
El tratamiento específico de todas aquellas enfermedades que pueden
presentar un megacolon en su curso evolutivo, hay que tener siempre presente
que el megacolon secundario a obstrucción orgánica, etiología infecciosa,
enfermedades metabólicas, trastornos electrolíticos o fármacos el tratamiento
del proceso fundamental resuelve el cuadro.
Medidas específicas:
- Actitud terapéutica en el megacolon de
presentación aguda:
El principio básico del tratamiento debe ser la actuación precoz para
evitar posibles complicaciones, especialmente la perforación colónica. Existen
tres niveles de tratamiento: farmacológico, endoscópico y quirúrgico.
Una vez el paciente está con sueroterapia y sonda nasogástrica, y
habiéndose corregido los posibles trastornos electrolíticos, puede intentarse
en los casos no obstructivos el tratamiento con 2 mg de neostigmina intravenosa
en dosis única, que se repetirá a las 3 h si el cuadro no mejora. Se han
descrito buenos resultados iniciales aunque es frecuente la recidiva del
cuadro.
En los casos de fracaso del tratamiento médico debe procederse a la
descompresión del colon mediante vía endoscópica. La progresión del
colonoscopio debe ser muy cuidadosa mientras se va aspirando el gas contenido
en el colon. Para evitar tener que realizar colonoscopias repetidas ante la
eventual reaparición de la sintomatología, y considerando que el riesgo de
perforación yatrógena es muy superior (2-3 %) al de la colonoscopia diagnóstica
estándar (0,03 %), es conveniente dejar una sonda de descompresión en colon
derecho o transverso, lo que se consigue en la práctica totalidad de los casos.
Esta técnica tiene una tasa de éxito del 85-90 %.
En los casos de fracaso del tratamiento endoscópico, o bien si el
paciente presenta fiebre, leucocitosis progresivamente creciente y signos de
irritación peritoneal que hacen sospechar la existencia de perforación, debe
indicarse el tratamiento quirúrgico. En función de la viabilidad del colon y de
la existencia o no de perforación, se realizará una resección más o menos
extensa, siendo la hemicolectomía derecha el procedimiento más habitual.
- Tratamiento del megacolon crónico:
Medidas generales: una dieta
rica en residuos con abundante ingesta de agua y la reeducación del hábito
intestinal. Se aconseja a los pacientes que intenten defecar después de las
comidas para aprovechar el reflejo gastrocólico. Deben evitarse los laxantes
estimulantes y utilizar aumentadores de volumen. En caso de existir fecalomas
se procederá a la extracción digital periódica de éstos o al uso de enemas de
suero fisiológico.
Tratamiento farmacológico: se
han utilizado numerosos preparados como domperidona o metoclopramida con dudoso
éxito. Hoy se aconseja la administración de cisaprida a dosis de 20 mg/12 h
p.o., habiéndose comunicado excelentes resultados en el megacolon idiopático y
en cuadros neurológicos, como la enfermedad de Parkinson. Otras alternativas
son la administración de eritromicina (900 mg/día p.o.), sola o asociada a
cisaprida, y de octreótido (50 m g/día s.c.). Se han descrito buenos resultados
con ambos fármacos en el megacolon crónico idiopático.
Tratamiento quirúrgico: se
reserva a pacientes en quienes el manejo médico fracasa. El tipo de
intervención se decidirá individualizado en cada caso en función de las
dimensiones y extensión del megacolon, del tiempo de tránsito colónico y del
estado general del paciente.
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